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La renovación del suelo es una de las reformas que mayor impacto tiene sobre la estética de una vivienda o local. Dadas las molestias que esta reforma implica los fabricantes han creado suelos muy resistentes de apenas unos milímetros de espesor, que puede ser instalados sin levantar el anterior.

A la hora de instalar un suelo laminado la tarea suele recaer en profesionales, aunque el sistemas de clic hacen que cada vez más usuarios se animen a instalarlos ellos mismos.

Qué es un suelo laminado

En el usuario común es frecuente confundir los suelos laminados con otros suelos de madera; como el parqué, tarima flotante y lamas vinílicas; por lo que conviene conocer las necesidades y características del espacio donde será instalado, seleccionando la mejor opción. Los suelos laminados son una opción económica que imita con gran éxito la madera natural. Están compuestos por:

  1. Una capa resistente a la humedad.
  2. Un panel de fibras de alta densidad.
  3. Una fotografía impresa de la madera.
  4. Una capa superior sintética transparente, generalmente de resinas de melamina, resistente al desgaste.

El parqué por contra en un suelo con madera real con un grosor mínimo de 2,5 milímetros y que por tanto (a diferencia del suelo laminado que es una fotografía) se puede acuchillar. La tarima flotante son suelos de parqué con instalación flotante, es decir, no van pegados al suelo.

En cuanto a su resistencia, los suelos laminados, se clasifican en función de su resistencia a un test de abrasión, en el que se somente al suelo a frotados con una rueda con lija. Así pues en función de su resistencia podemos encontrar cinco categorías, establecidas por la norma BS EN 13329:2000:

  • AC-1: más de 900 vueltas.
  • AC-2 más de 1800 vueltas.
  • AC-3: más de 2500 vueltas.
  • AC-4: más de 4000 vueltas.
  • AC-5: más de 6500 vueltas.

Imagen post cómo instalar un suelo laminado

Los profesionales con experiencia no recomiendan usar categorías inferiores a la AC-3 aunque el usuario se sienta tentado por la diferencia de precio. Según la intensidad de paso podemos recomendar:

  • AC-3: lugares de poco tránsito como el dormitorio y vestidores.
  • AC-4: lugares de tránsito medio-alto como el recibidor, pasillos y salones.
  • AC-5: lugares de tránsito alto como comercios y oficinas.

En cuanto a la calidad del suelo laminado existe también una clasificación que nos guía a la hora de elegir el suelo más adecuado en función de su uso. De este modo encontraremos:

  • Clase 21: uso doméstico moderado.
  • Clase 22: uso doméstico general.
  • Clase 23: uso doméstico intenso.
  • Clase 31: uso comercial moderado / doméstico intensivo.
  • Clase 32: uso comercial normal / doméstico intensivo.
  • Clase 33: uso comercial intensivo / doméstico intensivo.

Qué necesitamos para instalar un suelo laminado

Materiales para instalar un suelo laminado

Una vez hemos seleccionado nuestro suelo laminado vamos a necesitar:

  • Aislante y capa antihumedad.
  • Adhesivo de montaje.
  • Cantidad adecuada de láminas.
  • Rodapiés.
  • Perfiles de transición o remate.

Herramientas para instalar un suelo laminado

En cuanto a las herramientas necesitaremos:

Cómo instalar un suelo laminado

Preparación de la superficie

El primer paso para instalar un suelo laminado será la preparación de la superficie. Seguiremos los siguientes pasos:

  1. Retirar los zócalos o rodapiés: dependiendo del material será más fácil o difícil quitarlo. Los de madera suelen estar clavados o encolados por lo que retirarlos es sencillo, bastará con hacer palanca. Si son de obra tendrás que usar maceta, cincel y cortafríos. Otra opción es dejarlos y recubrirlos con rodapiés diseñados para cubrir el antiguo zócalo.
  2. Repara e iguala la superficie inferior de la pared: al retirar el rodapié es corriente descubrir o provocar imperfectos en la pared. Lo adecuado es repararlos y alisar la superficie con pasta o masilla ayudándonos de una espátula.
  3. Nivelar el suelo: comprueba que el suelo está nivelado. En el caso de detectar variaciones mayores a 2 milímetros nivela con una capa de pasta autonivelante, dejándola secar completamente antes de seguir con la instalación del suelo laminado.

Instalación del aislamiento

El siguiente paso es la instalación de una barrera antihumedad y aislamiento cubriendo la totalidad del suelo y trozo de la pared que cubrirá el rodapié. La instalación de esta barrera es obligatoria, según lo recogido en la norma UNE 56810.

Existen diferentes tipos de aislantes siendo la más habitual la espuma de polietileno  o polipropileno con una base de film que actúa como barrera antihumedad. Debemos buscar que tenga al menos 2-3 milímetros de grosor. Además de su función aislante esta capa evita el típico ruido de claqueteo de las tarimas.

Imagen post cómo instalar un suelo laminado

Un fenómeno clásico de los suelos de tarima es que nos cargamos de electricidad estática y sufrimos calambrazos. Para evitarlo podemos elegir una base aislante antiestática, que es similar a la anteriormente descrita pero con una capa metalizada y que debemos colocar de cara al suelo laminado. Esta capa deriva la electricidad estática generada por la persona que camina a la base aislante.

Cuando instalemos el aislante no debemos montar las piezas ya que se formarían escalones, usando para unir las piezas usaremos cinta de sellado para la instalación de bases.

Instalación del suelo laminado

Una vez instalada la capa de aislamiento procederemos a colocar las lamas del siguiente modo:

  1. Colocar las cuñas de distancia: nos aseguraremos de que las lamas tengan una separación de la pared de al menos 8 milímetros. Esta separación es dejada para que al dilatarse la lama no se levante el suelo y no será visible, puesto que quedará oculta por el rodapié.
  2. La lama de arranque no debe ser menor de 20 cm. y colocaremos el lado «macho» cara a la pared. Colocando la lama en direcciones diferentes cambiará por completo la apariencia de la habitación, siendo lo habitual colocarla en la misma dirección que la entrada de luz, puesto que crea un efecto de amplitud. En el caso de pasillos es aconsejable colocarlas en el sentido de paso, ya que de lo contrario estrechamos  visualmente el espacio.
  3. Completamos la primera fila midiendo la distancia hasta la pared y cortando las lamas si es necesario. Para ello marcaremos la lama con ayuda de la escuadra y procederemos a cortarla con nuestra sierra caladora o sierra circular.
  4. Colocamos la segunda fila y sucesivas encajando los machihembrados. Los modernos sistemas de clic no necesitan adhesivo para unir las piezas y basta encajarlas inclinando la pieza 45º y dejarla caer. Si es necesario ayúdate con el tensor de lamas y el martillo para asegurarte de que quedan perfectamente unidas.

Para la instalación del suelo laminado en las zonas donde haya marcos de puerta es muy recomendable usar una maquina multiherramienta junto con un accesorio de cuchilla. Éstas son muy versátiles dadas todas sus aplicaciones, pero en este caso son muy prácticas para rebajar la madera del marco a la medida exacta con cortes limpios y sin dañar los materiales. De este modo podremos colocar la lámina de parqué justo por debajo del marco y así conseguir un acabado perfecto.

Cómo cambiar suelo laminado

Fijar el rodapié

Una vez colocado el suelo debemos instalar los nuevos rodapiés.

  1. Mediremos la distancia desde el marco de la puerta (aquel que no queda oculto al abrirla)  a la esquina, cortando si es necesario con nuestra ingletadora eléctrica.
  2. Si la extensión de la pared exige unir dos o más rodapiés realizaremos también los cortes a inglete, ya que de este modo las uniones quedarán perfecta y se notarán menos.
  3. Para fijar el rodapié a la pared usaremos una clavadora, fijando un clavo cada 40-60 cm. Otra opción es hacerlo silicona presionando sobre la pared segundos.