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Las puertas y ventanas son unos de los elementos que más deterioro sufren debido al uso continuado. Reparar y pintar tanto puertas como ventanas, ya sea en una vivienda o una oficina, es una forma económica y efectiva para renovar la decoración, además de un importante ahorro antes de plantear su sustitución.

Hay tres pasos clave a la hora de reparar y pintar puertas. Estos son:

  1. Quitar la antigua pintura.
  2. Corregir desperfectos e irregularidades.
  3. Pintar la puerta o ventana.

A estos tres pasos podríamos sumar un cuarto: limpiar los herrajes.

Qué necesitamos para reparar y pintar puertas 

Materiales

  • Masilla para madera.
  • Barniz o pintura para madera.

Herramientas

  • Decapadora.
  • Lijadora
  • Lija de taco.
  • Espátula.
  • Papel de lija.
  • Brocha/rodillo/pistola de pintura.

Cómo reparar y pintar puertas y ventanas

Desmontar la puerta 

Aunque podemos llevar a cabo las tareas de reparación y pintura con la puerta montada lo más aconsejable es retirar del marco. Trabajar en horizontal resultará más cómodo y rápido, además lograremos un acabado uniforme a la hora de aplicar el barniz y pintura. También es aconsejable retirar el picaporte o cerradura. Nos va a permitir trabajar mucho más cómodos con nuestras herramientas durante la fase de limpieza y decapado. Al retirarlos podemos aprovechar para limpiarlos o sustituirlos por unos nuevos, lo que terminará por renovar completamente el aspecto de nuestro puerta.

Eliminar la antigua pintura

En ocasiones, y especialmente si la puerta no muestra desperfectos, se tiende a obviar este paso. No obstante es recomendable no saltárselo, ya que si pintamos sobre la pintura antigua podemos llevarnos sorpresas desagradables. Podríamos apreciar que el color final no es el esperado o que la pintura no se ha adherido tan bien como debería.

Para realizar esta labor podemos hacer uso de una decapadora. Esta herramienta eléctrica emite aire a alta temperatura sobre la pintura antigua, que se despega de la madera y es fácilmente retirada con una espátula. Otra opción es emplear un decapante químico, si bien de elegir este método deberemos de aplicar en una estancia bien ventilada para evitar intoxicaciones e irritaciones por el olor.

 

Corregir desperfectos e irregularidades

Si la puerta es lisa nuestra labor va a ser mucho más fácil. Lijaremos suavemente la superficie con nuestra lijadora, abriendo el poro de la madera, eliminando desperfectos y los restos de barniz o pintura que se hayan resistido. Si nuestra puerta está tallada podemos ayudarnos de una lija de taco para acceder a las zonas más difíciles. Siempre que lijes te recomendamos usar gafas y mascarilla.

Si hay elementos ornamentales que se hayan despegado es el momento de volver a fijarlos. Puedes hacerlo mediante encolado o clavos, que puedes descabezar con una caladora.

En el caso de encontrarnos hendiduras por golpes, arañazos muy profundos, etc. podemos proceder a repararlos con masilla para madera, que aplicaremos y extenderemos con una espátula. Ten en cuenta que si vas a barnizar la puerta, en lugar de pintarla, deberás buscar una masilla con un tono similar a la madera.

Pintar o barnizar la puerta

Ya tenemos restaurada nuestra puerta y es hora de pintarla. El primer paso que debemos dar es limpiar la puerta, eliminando cualquier resto de polvo y serrín, que quedaría atrapado bajo la pintura.

A continuación aplicaremos una capa de tapaporos o imprimación selladora. Puedes hacerlo mediante pistola o rodillo, obteniéndose el mejor resultado mediante pistola. Esta sustancia sella el poro y garantiza que la pintura se adherirá correctamente.

Una vez seca vamos a aplicar la pintura o esmalte. Haremos uso de nuevo de pistola de pintura, ya que la pintura quedará completamente uniforme y sin marcas. Te recomendamos aplicar al menos dos capas, esperando a que se seque la pintura entre aplicaciones, para lograr un mejor resultado y una mayor vida útil.

Instalar la puerta

Cuando se haya secado la pintura procederemos a volver a instalar los picaportes, cerraduras y bisagras que habíamos limpiado y engrasado, aprovechando que estaba desmontados.

Tras esto sólo nos queda colgar la puerta, que sin lugar a dudas estará como nueva.